Después de eliminar al París Saint Germain en octavos de la Champions, el Real Madrid parece haber enderezado su rumbo esta temporada. Las estadísticas, con ocho victorias en los últimos diez partidos de Liga, remarcan el buen momento que vive el equipo de Zinedine Zidane, que ha recuperado la sonrisa en un momento clave de la temporada.

El regreso de Luka Modric al equipo ha sido la nota positiva de la semana, más allá de la victoria frente al Eibar. El centrocampista croata dio una lección de fútbol en Ipurua y ha demostrado una vez más que si está entonado, el Real Madrid juega a otro nivel. Si a esto le sumamos que el medio del campo, con la vuelta de Toni Kroos, ya está disponible al completo para Zidane, el futuro a corto plazo parece pintar bien para los madridistas.

Pero al margen de Modric, si hay un jugador que se merece acaparar todos los focos, ese es Cristiano Ronaldo. El astro portugués se ha empeñado en que su equipo mire hacia arriba y se olvide de la depresión, y vaya si lo está consiguiendo. Trece goles en los últimos siete partidos evidencian el buen momento por el que pasa el de Madeira, que está viviendo un 2018 espectacular, y ya acumula esta temporada 33 goles en 34 partidos.


La cruz de Zidane
Pero no todo es de color de rosa en el ascenso del Madrid, con la final de Kiev y la 'decimotercera' como gran objetivo en el horizonte a medio plazo. Si el equipo es el segundo máximo goleador de Primera con 67 goles, la defensa se ha convertido en un problema mayúsculo. Con 30 goles encajados en 28 jornadas, la portería defendida por Keylor Navas está muy lejos de ser la menos goleada de la Liga, y ha recibido hasta el momento más del doble de goles que el Barcelona y el Atlético. Además, a estas alturas de la temporada, a los blancos les han marcado diez goles de cabeza, frente a los nueve que concedieron el pasado curso.

La culpa de la sangría defensiva, eso sí, no se le puede achacar principalmente al guardamenta costarricense. La lesión de Varane el pasado sábado evidencia, una vez más, el dilema al que se enfrenta Zinedine Zidane cada semana: quién ocupará la línea defensiva de su equipo. En los últimos seis choques ligueros, el técnico blanco ha puesto en escena seis esquemas defensivos diferentes, algo que hace realmente difícil conseguir el objetivo de mantener la portería a cero, ya que la continuidad en la zaga es clave para no encajar.

Con el regreso de Carvajal al equipo titular y la vuelta de Marcelo al nivel al que nos tiene acostumbrados, el Real Madrid espera añadir la estabilidad defensiva a la lista de objetivos antes del parón de selecciones que tendrá lugar después del choque ante el Girona, el equipo revelación del campeonato, del próximo domingo en el Bernabéu.

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