Brasil se presenta ante México exultante, fortalecida por los resultados y el juego, soportada por la idea de que Neymar está cerca de explotar en este Mundial y que a su lado juega esa maravilla que es Coutinho, el ‘tapado’ que se ha convertido en estrella a fuerza de goles y asistencias. Brasil es una selección equilibrada, conceptualmente asentada en la idea de Tite de que o defiendes con todo el equipo o el ‘jogo bonito’ se deshace como un azucarillo.

La canarinha es la única de las selecciones favoritas que no ha defraudado. Pero ahí está la selección mexicana, desinhibida y psicológicamente preparada para eliminar a otra campeona del mundo, como hizo con Alemania.

Chicharito enarbola el movimiento ‘chingón’, ese que une a la selección Tri. “¿Por qué no pensar en cosas chingonas?”, se preguntó en una entrevista el Chicharito. Cosas chingonas, cosas buenas, de las que trascienden, de las que te hacen entrar en la historia. Chingonas como ganar a Alemania en el debut del Mundial, chingonas como pensar que Vela, Lozano o el mismo Chicharito serán capaces de desmontar esa defensa brasileira que tan solo ha encajado un gol en el Mundial.

Thiago Silva y Miranda son junto a la pareja uruguaya Godín-Giménez la envidia de una Copa del Mundo, pero en esta fase de ‘mata-mata’ (eliminatoria) un error te envía a casa.

Brasil ha preparado este partido pensando que pueden llegar a la prórroga y a los penaltis. No es que Tite desconfíe del crecimiento de Neymar o que no piense que Willian cambiará su dinámica en este Mundial y acallará las críticas. No es que Tite no crea que Coutinho está en estado de gracia y que Paulinho quiere dedicarle otro gol a sus gemelos, Sofía y Zé Pedro, luchadores como él, que nacieron prematuros y pasaron 21 días en el hospital soñando con vivir. Es que Tite conoce bien a Osorio y sabe hasta donde llega la fuerza de la mente. El seleccionador mexicano se ha apoyado en el ‘coach mental’ bilbaíno Imanol Ibarrondo para hacer creer a sus jugadores que saldrán de Rusia campeones del mundo.

La epidemia de gripe que afectó a parte del equipo nada más llegar a Rusia parece superada, ahora sólo falta que el Memo Ochoa vuelva a desequilibrar a Neymar como en el 2014, donde el portero acabó desquiciando al ‘10’ de Brasil. Juan Carlos Osorio ha puesto el foco en la previa en la figura del árbitro, el italiano Gianluca Rocchi y si el VAR desnudará las vergüenzas de un Neymar al que castigan a faltas como a ninguno... pero que también exagera. No sabe México que el brasileño ha cambiado su humor, ahora es todo “paz y amor”, las lágrimas por el estrés emocional son ahora mensajes de superación y ‘show da bola’, todo eso por lo que Neymar se convirtió en uno de los grandes.

México es la selección de Rafa Márquez, que suma cinco Mundiales y que se ha hecho la promesa de esta vez no caer eliminados en ‘octavos’ como les sucede desde 1994. Él también piensa en ‘cosas chingonas’.

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